Conflictos de valores.

Los valores:

Podríamos definir los valores como los principios, ideales o cualidades vitales y morales que las personas mantienen y a los que tratan de ajustar sus comportamientos. Entre los valores más importantes que podemos encontrar en la política se pueden destacar la libertad, la justicia, la igualdad, la seguridad, el orden y la comunidad. Las personas suelen seguir, o preferir, estos principios e ideales por su utilidad para promover la dignidad humana y las relaciones civilizadas. Otros valores que se suelen considerar, aunque no siempre, pueden ser el medio ambiente saludable o vínculos familiares sólidos.

Hay valores que se usan políticamente para promover la democracia y otros que se usan para justificar la dictadura, como la libertad y el orden, por ejemplo. Las democracias defienden, entre otras cosas la libertad individual, mientras que las dictaduras basan su forma de gobierno en un orden extremadamente rígido; militar en muchos casos. Uno de los principales conflictos entre democracia y dictadura es el choque de valores, además del poder y los recursos que dijimos en otro artículo.

A veces, los conflictos de valores son porque, los valores políticos que defiende una sociedad chocan entre sí, dificultando o imposibilitando la realización de un valor sin debilitar el otro. Por ejemplo, la libertad y la igualdad suelen chocar: Una empresa “pierde” libertad en su forma de gestionarse para evitar conflictos con los trabajadores que quieren una igualdad de salarios o contra la discriminación por sexos. (Es un ejemplo un poco exagerado para dar una visión rápida del asunto). Para garantizar los derechos de los trabajadores, y un cierto nivel de justicia social, los Estados pueden interferir en la libertad de las empresas privadas.

Otro tipo de conflictos de valores, pueden ser los morales o éticos contra la libertad personal, como el derecho al aborto y la visión religiosa respecto a esa libertad de decisión de las mujeres sobre su propio cuerpo.

Por lo general, algunas de las cuestiones más polémicas del mundo giran en torno a los valores.

Cuando a las personas se les niega la posibilidad de elegir a sus representantes políticos o de expresarse libremente, muchas son conscientes de que están siendo objeto de represión política. Cuando las personas sufren discriminación sistemática por motivos de sexo, orientación sexual, ideas políticas, creencias religiosas o identidades étnicas, no ignoran que se les está privando de unos derechos humanos fundamentales, al margen de su cultura. Independientemente de la forma de gobierno bajo la que creen vivir.

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Conflictos de Ideas

Si dejamos aparte los motivos religiosos, algunos de los conflictos más antiguos y recurrentes de la historia han sido provocados por las ideas políticas. Para precisar más, por los choques entre diferentes ideas políticas. Cuando esas ideas se organizan de una forma más o menos coherente, organizada y orientada, hablamos de ideologías; que tratan de definir cómo debe ser la relación entre el Estado y la sociedad. Además pretenden establecer los principales objetivos que la comunidad debe perseguir mediante la acción política.

Mientras algunas ideologías se basan en los principios democráticos, otras necesitan un sistema dictatorial para llevarse a cabo. De las democráticas, destacaremos la ideología demócrata-liberal (que en España estaría representada por el Partido Popular y Ciudadanos) y la socialdemócrata (tradicionalmente representada por el PSOE).

La democracia-liberal defiende la libertad del individuo, de empresa y de participación en la vida política… Según esta ideología, la maximización de la libertad personal justifica imponer limitaciones estrictas a los poderes estatales.

La socialdemocracia por su parte promueve el bienestar colectivo de la sociedad en su conjunto: las libertades de pensamiento, expresión, culto religioso, participación política, e incluso la libertad de empresa privada, pero su prioridad es la de asegurar un nivel satisfactorio de bienestar económico a todos los miembros de la sociedad y aumentarlo en la medida de lo posible. Para eso, al contrario que la democracia-liberal, la socialdemocracia pretende ampliar los poderes del Estado y limitar la libertad de la empresa privada para proporcionar a la población prestaciones lo más generosas posible en educación, asistencia sanitaria, seguro de desempleo y pensiones de jubilación entre otras.

Por lo general, las democracias de “Occidente” (EE.UU., Canadá y los países de Europa Occidental), intentan equilibrar la “exaltación” de las libertades demócrata-liberales y los beneficios de la socialdemocracia, pero cada uno se inclina más hacia una de las dos ideologías. Aunque actualmente tampoco parece haber mucha diferencia entre una y otra.

La socialdemocracia se basa en el socialismo, y la democracia-liberal, en el liberalismo, de los que ya hemos hablado en  artículos anteriores. Aunque la actual socialdemocracia se diferencia más del socialismo original que la democracia-liberal del liberalismo.

En otro artículo, hablaremos del fascismo con más detenimiento, que es otra de las ideologías básicas del s.XX, junto con el feminismo (del que también hemos hablado), el socialismo y el liberalismo, para entender la política actual.

¿Izquierda y derecha?

Podemos separar la mayor parte de las ideologías políticas entre izquierda-derecha. Esta es una definición que nació en la Revolución Francesa.

Unos años después de la Toma de la Bastilla, en 1792, se reunió la Asamblea Legislativa (conocida como Convención). Los revolucionarios que querían reemplazar la monarquía por un sistema político diferente se sentaban a la izquierda del presidente, los conservadores, que querían mantener la monarquía, lo hacían a su derecha y los moderados, que intentaban alcanzar algún tipo de acuerdo, se colocaban en el centro. Esta colocación se hizo habitual y se ha mantenido desde entonces, igual que la alineación política que implicaba.

Así, los defensores del cambio político empezaron a ser conocidos como izquierdistas, los conservadores que defendían el statu quo, derechistas, y los que se situaban en el centro, centristas. A quienes desde el ala derecha defienden posturas radicales se les suele llamar reaccionarios o “extrema derecha”, porque defienden la recuperación de un orden que existió (en realidad o idealizado) en el pasado.

Pero las ideologías no son los únicos motivos de conflicto, también están los valores, y eso lo veremos en el próximo post.

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¿Cuáles son las causas del conflicto político?

¿Qué tipo de conflictos políticos existen y cómo los manejan los gobiernos?

Hoy vamos a hablar de dos: el poder y los recursos.

El Poder:

Desde el principio de los tiempos, desde las primeras comunidades hasta hoy, en algún momento de su historia, y de la de los países, algunas personas han dominado a otras o han disfrutado de más influencia que las demás. Amos sometiendo a esclavos, nobleza avasallando a plebeyos, hombres imponiéndose a mujeres, mayorías discriminando a minorías…

Cuando las autoridades se implican en estas relaciones, la dominación y la influencia, se convierten en cuestión de poder político.

Si un grupo concreto llega a controlar el aparato del Estado (el poder ejecutivo, el legislativo, el judicial, el ejército y los cuerpos y fuerzas de seguridad), puede llegar a hacer su voluntad en todo momento, o la mayor parte de él, ejerciendo una dominación real sobre la población.

Por otra parte, si ningún grupo es capaz de imponerse a otro, se puede dar cierto equilibrio de poder. En este caso, las instituciones suelen representar un papel de mediadoras cuando los grupos que componen la sociedad (las empresas, la clase trabajadora, los grupos religiosos, etc.) intentan influir en los gobiernos.

En política, quien controla el Estado y sus instituciones, da igual que sea en dictadura o democracia, domina o influye de manera decisiva en los asuntos públicos.

Las democracias suelen usar la influencia y las dictaduras la dominación, pero fíjate que hemos dicho “suelen” porque, tanto unas como otras, usan las dos cosas.

La dominación y la influencia son dos formas de poder político que veremos en otro artículo más detenidamente. Aunque cada una tiende a usar más una u otra forma de poder.

Independientemente del tipo de gobierno, la política implica siempre un conflicto sobre quién controla el Estado: un conflicto por el poder.

Los recursos:

Los recursos naturales, como la tierra, el petróleo y el agua, han provocado muchos conflictos con diferentes niveles de gravedad, desde problema legislativo, hasta una lucha armada y constituyen otra fuente de lucha política.

El dinero, y su cómo debe ser empleado por el Estado, es otro recurso que provoca conflictos políticos. ¿Cuánto debe invertir en estimular el crecimiento económico, en aliviar la pobreza…?

Cosas como estas son las causas principales del conflicto político en casi todos los países del mundo.

La forma de resolver los conflictos mediante el proceso político y cómo el gobierno maneja los asuntos económicos varía de un país a otro.

Las democracias suelen dar mucha libertad a las empresas privadas, pero la mayoría de los gobiernos democráticos también asumen un notable protagonismo en la economía nacional: pueden subir o bajar los impuestos, regular la actividad empresarial, incentivar la contratación de mujeres o penalizar su discriminación laboral, mejorar las prestaciones sociales… Incluso algunos crean empresas públicas para gestionar ciertos recursos.

Por el contrario, las dictaduras suelen restringir las libertades de las empresas privadas. Para controlar a la población de un país, hay que controlar, al menos en parte, su economía.

Hay comparaciones entre las políticas económicas de varias dictaduras que revelan la existencia de diferencias considerables. En los casos más extremos, el gobierno puede dirigir el funcionamiento de todos los sectores económicos. Estos sistemas son economías centralmente planificadas. En muchas ocasiones, las dictaduras permiten el desarrollo de la empresa privada, aunque vigilan atentamente los movimientos del sector privado para evitar que sus actividades entren en conflicto con los objetivos políticos generales del gobierno. También hay muchas dictaduras militares del mundo que han permitido el desarrollo de empresas privadas, pero han adoptado medidas para asegurarse de que concuerden con los objetivos políticos y económicos del gobierno.

El sector privado y sus actividades (la producción  de bienes y servicios por parte de las empresas y su venta a los consumidores) suelen conocerse como economía de mercado, o simplemente “mercado” o “mercados”.

En el próximo artículo, hablaremos de otros dos tipos de conflictos de poder: las ideas y los valores.

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Solución de conflictos.

Ya dijimos que las democracias y las dictaduras intentan conseguir para sus países cosas como la seguridad nacional o la mejora social y económica, pero lo hacen de formas distintas.

Las democracias usan mecanismos para decidir sus objetivos a través de la libertad de expresión, y la libertad de acción de los partidos políticos o los grupos de interés organizados (asociaciones, ONG, “lobbies”…). En cambio, las dictaduras los deciden sin consultar a nadie aunque hay algunas que intentan ganarse el apoyo de pequeños, pero poderosos, grupos sociales como los empresarios, la clase obrera, la aristocracia, alguna secta religiosa influyente… También intentan convencer a la población de que sus métodos son los mejores para todo el mundo.

Uno de los objetivos comunes de los dos tipos de gobierno es evitar o solucionar los conflictos que aparecen en sus comunidades. Aquí también tienen formas diferentes de hacerlo. En las democracias se afrontan los conflictos abiertamente con procedimientos que garantizan la rendición de cuentas. Las dictaduras, ocultan los conflictos censurando la información y sin rendir cuentas a nadie.

Ni la democracia ni la dictadura en sí mismas evitan que exista el conflicto, pero usan formas diferentes para resolverlo.

En otros artículos, ya hemos dicho que la política es un proceso que tiene lugar dentro de una estructura de reglas y procedimientos. En términos generales, la política se desarrolla mediante la negociación, la coerción o una combinación de ambas.

Vamos a verlas:

La negociación es el proceso a través del que dos o más partes intentan conseguir sus objetivos y manejar sus conflictos con compromisos y acuerdos. Generalmente, es un proceso relativamente pacífico, aunque pueden existir presiones entre las partes. Un ejemplo podrían ser unas elecciones, donde los partidos presentan candidaturas ofreciendo proyectos y promesas políticas (lo que sería el programa electoral), a cambio de votos.

Por su parte, la coerción implica el uso de la fuerza o amenazar con usarla. Esto significa que una de las partes obliga a otra a hacer algo, generalmente en contra de su voluntad. Una forma de amenaza podría ser la ley: si incumples la ley, sufrirás unas consecuencias que pueden ser multas o penas de cárcel, por ejemplo.

Las dos formas de gobierno usan la negociación y la coerción en sus procesos políticos, pero las democracias tienden a favorecer, en principio, la negociación, aunque también usan la coerción en mayor o menor medida.

Todos los gobiernos se basan en la ley (que podemos considerar más o menos justa) y en su aplicación efectiva (que podemos considerar más o menos dura) y, hacer que se cumpla, depende de la fuerza, incluso en una democracia. Los cuerpos y fuerzas de seguridad, los tribunales y el sistema penal son instituciones coercitivas.

Por su parte, las dictaduras se basan en la coerción. Muchas gobiernan por medio de la fuerza, usando la intimidación y el terror para mantenerse en el poder. Pueden usar el ejército, la policía secreta u otras formas para mantener controlada a la población y a los posibles grupos de oposición. A veces, también usan la negociación para conseguir el consentimiento de la población a su forma de gobernar a través de pequeños beneficios sociales o económicos. Las élites de las dictaduras, por su parte, negocian entre sí el reparto del poder, el diseño y las medidas más favorables a sus intereses.

Democracias y dictaduras se diferencian también en el uso de ciertos mecanismos institucionales típicos del proceso político. Además de las instituciones estatales, los partidos políticos y algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) tienen un importante papel en la vida política de muchos países.

En las democracias, el papel principal de los partidos consiste, teóricamente, en formular las propuestas y proyecto políticos que demanda la población, y presentar candidaturas para los cargos elegibles, dándole la posibilidad de optar entre diferentes opciones. Los grupos de interés pueden expresar libremente sus preferencias respecto a los asuntos públicos que les conciernen. Los sindicatos, las patronales, y los que defienden intereses concretos suelen ser los que están mejor organizados, pero la democracia también facilita que aparezcan muchos grupos y movimientos sociales, que intentan conseguir que el gobierno proteja sus derechos.

Para las dictaduras, los partidos suelen ser instrumentos de dominación del gobierno sobre la sociedad y los movimientos sociales son muy raros, si es que los hay.

En teoría, los partidos y los grupos de interés facilitan el proceso de participación política.

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Democracia y Dictadura

La base de las democracias es que la población tiene derecho a elegir sus gobernantes y responsabilizarles de sus acciones. También imponen límites al poder del Estado para garantizar los derechos y libertades de la población.

Por su lado, las dictaduras ponen al Estado por encima de la sociedad, y reprimen sus formas de resistencia, como las manifestaciones, violando en muchos casos derechos humanos fundamentales.

Democracia y dictadura son considerados regímenes totalmente opuestos, pero hay algunos elementos de cada una que pueden combinarse en la realidad. Es decir, que existen diversos grados de democracia y dictadura. Por ejemplo democracias como Argentina, Brasil, Rumanía, Croacia, México, Perú o India, no llegan al mismo nivel de países como los países de Europa Occidental, Canadá o EE.UU., entre otros, porque tienen dificultades para cumplir algunos de los criterios que sí satisfacen los países “plenamente democráticos”.

En la actualidad, bastantes países tienen regímenes mixtos o híbridos, que mezclan elementos democráticos y dictatoriales.

Las dictaduras que adaptan algunas de las cosas de las democracias, suelen llamarse “regímenes híbridos”.

Algunos autores han denominado “regímenes híbridos” a aquellas dictaduras que han adoptado, con muchas restricciones, algunas instituciones típicamente democráticas: cámaras legislativas, partidos políticos o elecciones periódicas.

Algunos motivos para que las dictaduras hagan esto:

Puede ser que, como las ayudas económicas a los Estados requieren algunas condiciones como la mejora de las condiciones sociales, los gobiernos de las dictaduras, cedan en algunas cosas para poder recibir financiación externa.

También están las presiones de terceros países. Esto suele pasar por temas de geopolítica o comerciales. Cosas como “déjame poner una base militar en tu territorio o cómprame este producto a mí y yo hago la vista gorda en algunas cosas de las que tú hagas”.

Otro motivo puede ser que el propio gobierno dictatorial use en beneficio propio las ventajas de las instituciones y herramientas democráticas. Esto se puede hacer permitiendo que existan partidos políticos para que la gente tenga la sensación de que puede cambiar las cosas mediante la política, permitir las huelgas o manifestaciones para que la gente muestre su descontento (cosa que suele evitar protestas violentas con daños materiales y personales),

Independientemente de cómo se clasifiquen los gobiernos, democráticos o dictatoriales, en todos ellos el poder del Estado es el que toma las decisiones sobre los objetivos de la comunidad, de los que hablábamos en el post anterior, y la forma de manejar y resolver los conflictos, como explicaremos en el próximo.

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¿Qué es la política?

Como en este blog queremos explicar la política de la forma más sencilla posible, y ya hemos hablado de algunas cosas, vamos a intentar definir qué es la política, que no es poco. En cualquier sitio que busques “¿qué es la política?”, lo primero que verás es que dice que explicarlo no es una tarea fácil, y es verdad, pero vamos a intentarlo.

La política es, básicamente, la forma que tienen las sociedades de conseguir unos objetivos comunes.

Para eso, se crean una serie de estructuras, reglas, procedimientos e instituciones para que las autoridades estatales las utilicen para solucionar los problemas que surgen al intentar alcanzar esos objetivos comunes. Vamos, que trata de organizar las relaciones entre las personas de una comunidad regulándolas. Una comunidad es un grupo de personas que interactúan: una pequeña aldea, una gran ciudad, un Estado… Incluso el mundo entero.

Todo esto implica un proceso que conviene entender. Lo podemos ver como una secuencia continua de interacciones entre la población, las organizaciones y el gobierno de un Estado.

Tenga el tamaño que tenga la comunidad, los seres humanos siempre se han organizado, de una u otra manera, para promover los objetivos comunes y las formas de conseguirlos. Por lo general, esos objetivos son, esencialmente, la seguridad y el bienestar. Prácticamente todos los países intentar garantizar la seguridad de sus habitantes y de su territorio de cualquier agresión externa y, muchos de ellos procuran mejorar el nivel de vida de su población. Una vez que estas dos cosas están más o menos conseguidas, algunas comunidades (del tamaño que sean), intentan alcanzar otros objetivos como la igualdad social, la sostenibilidad, la fortaleza militar… La lista es muy larga y variada. Nosotros nos centraremos en el Estado, aunque en otros posts trataremos distintas formas de comunidades.

Con algo de suerte y muchísimo esfuerzo, las comunidades pueden ser capaces de conseguir sus objetivos a base de cooperación, pero muy pocas se libran de tener conflictos. Aunque haya un amplio consenso en el qué, suele haber deferencias en el cómo. Por ejemplo, un país que quiera ser competitivo en el sector industrial, puede serlo mediante una gran infraestructura y ofreciendo calidad, o puede serlo a base de salarios y condiciones laborales precarias. Las dos formas quieren lo mismo (el qué), pero su forma de conseguirlo (el cómo), es distinta. Aquí es donde interviene la política, para solucionar el conflicto de cómo conseguir el objetivo común.

El conflicto, que suele ser el motor de la política, puede ser de muchos tipos y niveles. Los hay leves y se pueden solucionar mediante negociaciones, compromisos y pactos, como un decreto del gobierno reformando una ley laboral después de una huelga. En algunos casos, los conflictos no llegan a resolverse del todo o sólo se resuelven temporalmente, como podría ser una pequeña subida del salario mínimo, que nunca conformará a todas las partes.

También hay conflictos tan graves y complejos que pueden tardar incluso años en solucionarse, como la forma de gobierno de un Estado, a nivel nacional, o el conflicto que existe en Oriente Medio actualmente, a nivel internacional. Este tipo de conflictos pueden llevar a guerras civiles, actos terroristas a nivel global, guerras mundiales… En fin, a nada bueno. Por eso hay que tratarlos con mucho cuidado.

El Estado es un elemento clave en la política. Los Estados tienen autoridad porque a través de sus poderes hacen las leyes (legislativo), las aplican (ejecutivo) y controlan su cumplimiento (judicial). Las Instituciones del Estado son las que deciden sobre los objetivos de la comunidad y son a las que acude la población para que tomen decisiones que resuelvan sus problemas. Por ejemplo, los juzgados.

Incluso quienes quieren que el gobierno se mantenga al margen en ciertos asuntos para que se resuelvan de forma privada o particular (liberales, anarquistas, apolíticos…), también están “haciendo política”, porque están intentando definir de alguna forma los límites de la autoridad del Estado.

Más adelante, veremos cómo se organizan, funcionan o se relacionan los Estados. Hay dos grandes categorías para separar las formas de hacerlo: democracia y dictadura.

Hemos intentado sintetizar el tema al máximo aunque no es nada fácil. Esperamos haberlo hecho de forma comprensible y lo menos “espesa” posible.

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Parlamento Europeo

Vamos a ver un pequeño resumen de qué es el Parlamento Europeo, pero no lo vamos a desarrollar todo en éste post, porque es una institución de la que no solemos saber mucho y es mejor ir poco a poco.

Al Parlamento Europeo también se lo conoce como Europarlamento, Eurocámara o Cámara Europea. Ahí está representada directamente la ciudadanía de la Unión Europea. Se encarga de la función legislativa (prepara y vota las leyes europeas), junto con la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea (que ya explicaremos en otros artículos).

De todas las instituciones europeas, es la única elegida directamente por la ciudadanía. Es decir, es la única en la que votamos, cada cinco años, quién nos representa.  Con 751 diputados y diputadas, es el segundo mayor parlamento democrático del mundo (tras el de la India) y uno de los órganos legisladores más poderosos del mundo.

Aunque se empezó a elegir por sufragio universal, directo y secreto cada cinco años en 1979, la participación en las elecciones europeas ha ido cayendo y ha estado por debajo del 50% desde 1999. Teniendo en cuenta que hay países, como Luxemburgo, Grecia o Bélgica, donde el voto es obligatorio, es un dato bastante preocupante.

El Parlamento Europeo, está considerado la “primera institución” de la Unión Europea y quien lo preside tiene preferencia protocolaria sobre todas las demás autoridades a nivel europeo.

Comparte con el Consejo la competencia legislativa y presupuestaria, y tiene el control sobre el presupuesto de la Unión Europea. La Comisión Europea es el órgano ejecutivo de la Unión y es responsable ante el Parlamento, que elije a su presidente, e incluso puede destituir a la Comisión como órgano presentando una moción de censura.

Desde su fundación en 1952, sus competencias han sido ampliadas varias veces, sobre todo a través del Tratado de Maastricht en 1992 y por el Tratado de Lisboa en 2007 pero, de esto, hablaremos otro día.

El Parlamento Europeo tiene dos sedes, una en Estrasburgo (Francia) y otra en Bruselas (Bélgica). En Estrasburgo está la sede oficial y se realizan doce sesiones plenarias de cuatro días al año. En Bruselas, se celebran las reuniones de los comités, los grupos políticos y las sesiones plenarias complementarias. El tema administrativo tiene sede en Luxemburgo, que es donde está la Secretaría General del Parlamento Europeo.

Funciones:

El Parlamento Europeo tiene, básicamente, tres cosas que hacer: examinar y adoptar la legislación europea, aprobar el presupuesto de la UE y controlar el funcionamiento de las otras instituciones.

Además, tiene que dar el visto bueno a acuerdos internacionales importantes como la adhesión de nuevos Estados a la UE o acuerdos de asociación y comercio entre la UE y otros países, como el TTIP, el CETA o el TiSA.

Representantes:european_parliament_-_hemicycle

Son elegidas en cada Estado miembro por separado. Tienen derecho de voto todas las personas de la Unión mayores de 18 años, que pueden elegir si quieren votar en su país de residencia o en el de origen (si está dentro de la UE).

Hasta ahora, el sistema electoral todavía lo decide cada Estado
(por eso hay algunos donde es obligatorio votar y otros donde no lo es), aunque antes de las elecciones de 2004 todos los Estados tuvieron que aplicar una directiva para que todos los sistemas sean un poco más homogéneos. Por ejemplo, ahora todos los Estados aplican sistemas de representatividad proporcional, no mayoritaria. Sin embargo, la Unión Europea respeta los criterios de sufragio pasivo de los Estados miembros: otro ejemplo, en Francia hay que tener 25 años o más para poder presentarse a unas Elecciones Europeas, pero en España, sólo se necesita tener 18 años.

Cada Estado miembro tiene asignado un número fijo de escaños, 96 como máximo y 6 como mínimo. España tiene 54. Los escaños se suelen repartir en proporción a la población de cada país. Es un sistema parecido al de España.

Organización y estructura interna:

Los órganos directivos del Parlamento Europeo son: la Presidencia, la Mesa y la Conferencia de Presidentes. También tiene unos órganos de apoyo (Secretaría General) y unos órganos de trabajo (Comisiones parlamentarias y Delegaciones).

Estos órganos los trataremos en próximos artículos porque son un poco complejos y sería un poco pesado de leer ahora.

 

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