¿Qué es la política?

Como en este blog queremos explicar la política de la forma más sencilla posible, y ya hemos hablado de algunas cosas, vamos a intentar definir qué es la política, que no es poco. En cualquier sitio que busques “¿qué es la política?”, lo primero que verás es que dice que explicarlo no es una tarea fácil, y es verdad, pero vamos a intentarlo.

La política es, básicamente, la forma que tienen las sociedades de conseguir unos objetivos comunes.

Para eso, se crean una serie de estructuras, reglas, procedimientos e instituciones para que las autoridades estatales las utilicen para solucionar los problemas que surgen al intentar alcanzar esos objetivos comunes. Vamos, que trata de organizar las relaciones entre las personas de una comunidad regulándolas. Una comunidad es un grupo de personas que interactúan: una pequeña aldea, una gran ciudad, un Estado… Incluso el mundo entero.

Todo esto implica un proceso que conviene entender. Lo podemos ver como una secuencia continua de interacciones entre la población, las organizaciones y el gobierno de un Estado.

Tenga el tamaño que tenga la comunidad, los seres humanos siempre se han organizado, de una u otra manera, para promover los objetivos comunes y las formas de conseguirlos. Por lo general, esos objetivos son, esencialmente, la seguridad y el bienestar. Prácticamente todos los países intentar garantizar la seguridad de sus habitantes y de su territorio de cualquier agresión externa y, muchos de ellos procuran mejorar el nivel de vida de su población. Una vez que estas dos cosas están más o menos conseguidas, algunas comunidades (del tamaño que sean), intentan alcanzar otros objetivos como la igualdad social, la sostenibilidad, la fortaleza militar… La lista es muy larga y variada. Nosotros nos centraremos en el Estado, aunque en otros posts trataremos distintas formas de comunidades.

Con algo de suerte y muchísimo esfuerzo, las comunidades pueden ser capaces de conseguir sus objetivos a base de cooperación, pero muy pocas se libran de tener conflictos. Aunque haya un amplio consenso en el qué, suele haber deferencias en el cómo. Por ejemplo, un país que quiera ser competitivo en el sector industrial, puede serlo mediante una gran infraestructura y ofreciendo calidad, o puede serlo a base de salarios y condiciones laborales precarias. Las dos formas quieren lo mismo (el qué), pero su forma de conseguirlo (el cómo), es distinta. Aquí es donde interviene la política, para solucionar el conflicto de cómo conseguir el objetivo común.

El conflicto, que suele ser el motor de la política, puede ser de muchos tipos y niveles. Los hay leves y se pueden solucionar mediante negociaciones, compromisos y pactos, como un decreto del gobierno reformando una ley laboral después de una huelga. En algunos casos, los conflictos no llegan a resolverse del todo o sólo se resuelven temporalmente, como podría ser una pequeña subida del salario mínimo, que nunca conformará a todas las partes.

También hay conflictos tan graves y complejos que pueden tardar incluso años en solucionarse, como la forma de gobierno de un Estado, a nivel nacional, o el conflicto que existe en Oriente Medio actualmente, a nivel internacional. Este tipo de conflictos pueden llevar a guerras civiles, actos terroristas a nivel global, guerras mundiales… En fin, a nada bueno. Por eso hay que tratarlos con mucho cuidado.

El Estado es un elemento clave en la política. Los Estados tienen autoridad porque a través de sus poderes hacen las leyes (legislativo), las aplican (ejecutivo) y controlan su cumplimiento (judicial). Las Instituciones del Estado son las que deciden sobre los objetivos de la comunidad y son a las que acude la población para que tomen decisiones que resuelvan sus problemas. Por ejemplo, los juzgados.

Incluso quienes quieren que el gobierno se mantenga al margen en ciertos asuntos para que se resuelvan de forma privada o particular (liberales, anarquistas, apolíticos…), también están “haciendo política”, porque están intentando definir de alguna forma los límites de la autoridad del Estado.

Más adelante, veremos cómo se organizan, funcionan o se relacionan los Estados. Hay dos grandes categorías para separar las formas de hacerlo: democracia y dictadura.

Hemos intentado sintetizar el tema al máximo aunque no es nada fácil. Esperamos haberlo hecho de forma comprensible y lo menos “espesa” posible.

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¿Cómo funciona el Parlamento Europeo?

Vamos a ver un pequeño resumen de qué es el Parlamento Europeo, pero no lo vamos a desarrollar todo en éste post, porque es una institución de la que no solemos saber mucho y es mejor ir poco a poco.

Al Parlamento Europeo también se lo conoce como Europarlamento, Eurocámara o Cámara Europea. Ahí está representada directamente la ciudadanía de la Unión Europea. Se encarga de la función legislativa (prepara y vota las leyes europeas), junto con la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea (que ya explicaremos en otros artículos).

De todas las instituciones europeas, es la única elegida directamente por la ciudadanía. Es decir, es la única en la que votamos, cada cinco años, quién nos representa.  Con 751 diputados y diputadas, es el segundo mayor parlamento democrático del mundo (tras el de la India) y uno de los órganos legisladores más poderosos del mundo.

Aunque se empezó a elegir por sufragio universal, directo y secreto cada cinco años en 1979, la participación en las elecciones europeas ha ido cayendo y ha estado por debajo del 50% desde 1999. Teniendo en cuenta que hay países, como Luxemburgo, Grecia o Bélgica, donde el voto es obligatorio, es un dato bastante preocupante.

El Parlamento Europeo, está considerado la “primera institución” de la Unión Europea y quien lo preside tiene preferencia protocolaria sobre todas las demás autoridades a nivel europeo.

Comparte con el Consejo la competencia legislativa y presupuestaria, y tiene el control sobre el presupuesto de la Unión Europea. La Comisión Europea es el órgano ejecutivo de la Unión y es responsable ante el Parlamento, que elije a su presidente, e incluso puede destituir a la Comisión como órgano presentando una moción de censura.

Desde su fundación en 1952, sus competencias han sido ampliadas varias veces, sobre todo a través del Tratado de Maastricht en 1992 y por el Tratado de Lisboa en 2007 pero, de esto, hablaremos otro día.

El Parlamento Europeo tiene dos sedes, una en Estrasburgo (Francia) y otra en Bruselas (Bélgica). En Estrasburgo está la sede oficial y se realizan doce sesiones plenarias de cuatro días al año. En Bruselas, se celebran las reuniones de los comités, los grupos políticos y las sesiones plenarias complementarias. El tema administrativo tiene sede en Luxemburgo, que es donde está la Secretaría General del Parlamento Europeo.

Funciones:

El Parlamento Europeo tiene, básicamente, tres cosas que hacer: examinar y adoptar la legislación europea, aprobar el presupuesto de la UE y controlar el funcionamiento de las otras instituciones.

Además, tiene que dar el visto bueno a acuerdos internacionales importantes como la adhesión de nuevos Estados a la UE o acuerdos de asociación y comercio entre la UE y otros países, como el TTIP, el CETA o el TiSA.

Representantes:european_parliament_-_hemicycle

Son elegidas en cada Estado miembro por separado. Tienen derecho de voto todas las personas de la Unión mayores de 18 años, que pueden elegir si quieren votar en su país de residencia o en el de origen (si está dentro de la UE).

Hasta ahora, el sistema electoral todavía lo decide cada Estado
(por eso hay algunos donde es obligatorio votar y otros donde no lo es), aunque antes de las elecciones de 2004 todos los Estados tuvieron que aplicar una directiva para que todos los sistemas sean un poco más homogéneos. Por ejemplo, ahora todos los Estados aplican sistemas de representatividad proporcional, no mayoritaria. Sin embargo, la Unión Europea respeta los criterios de sufragio pasivo de los Estados miembros: otro ejemplo, en Francia hay que tener 25 años o más para poder presentarse a unas Elecciones Europeas, pero en España, sólo se necesita tener 18 años.

Cada Estado miembro tiene asignado un número fijo de escaños, 96 como máximo y 6 como mínimo. España tiene 54. Los escaños se suelen repartir en proporción a la población de cada país. Es un sistema parecido al de España.

Organización y estructura interna:

Los órganos directivos del Parlamento Europeo son: la Presidencia, la Mesa y la Conferencia de Presidentes. También tiene unos órganos de apoyo (Secretaría General) y unos órganos de trabajo (Comisiones parlamentarias y Delegaciones).

Estos órganos los trataremos en próximos artículos porque son un poco complejos y sería un poco pesado de leer ahora.

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¿Qué es el socialismo? (I)

Los movimientos socialistas surgieron en el s. XIX como una reacción contra los excesos de la industrialización y el libre mercado.

Durante la Revolución Industrial, las ciudades de los países de Europa Occidental se fueron llenando de fábricas con unas condiciones que dejaban bastante que desear tanto en medidas de seguridad como de higiene. Algo parecido a las fábricas de Bangladesh, Pakistán o Taiwán, entre otros, que vemos ahora en los reportajes de televisión denunciando las condiciones laborales del “Tercer Mundo”. Alrededor de estas fábricas, crecieron los barrios donde vivían sus trabajadores. Unos barrios que tampoco estaban en un estado mucho mejor que las fábricas.

Los gobiernos no hicieron nada, o casi nada, por regular la jornada laboral, establecer seguros de enfermedad o poner fin al trabajo infantil, así que los empresarios de la época hacían y deshacían lo que querían con los trabajadores.

La asistencia sanitaria y el seguro de desempleo no existían, o eran muy restringidos. La inmensa mayoría de los trabajadores, que ni siquiera tenían una educación básica, tenía pocas posibilidades de prosperar. Eso en la ciudad, pero en el campo, los campesinos que poseían pequeñas tierras, o ninguna, trabajaban para sus terratenientes de forma igualmente precaria.

Este tipo de condiciones, dieron pie al socialismo, que evolucionó a través de varias corrientes ideológicas que se diferenciaban en los detalles pero coincidían en un punto esencial: el capitalismo era un sistema económico inestable y explotador que tenía que ser sustituido por una sociedad más humana, basada en los valores de la igualdad y la comunidad. Algo así como “estamos de acuerdo en que nos gusta la cerveza, pero cada cual prefiere una marca diferente”.

En la primera mitad del s. XIX, algunos pensadores socialistas elaboraron planes para sustituir el sistema de libre mercado (capitalismo) por un sistema económico totalmente diferente. Este sistema consistiría en que los trabajadores, y el pueblo en general, serían propietarios de las fábricas, las granjas, las minas y otras empresas productivas. La propiedad común de la economía (o comunismo) sustituiría, por tanto, a la propiedad privada. Estos pensadores llegaron a ser conocidos como “socialistas utópicos”. El término “utópico” deriva de la descripción de una sociedad ideal en libro Utopía, publicado en 1516 por Tomas Moro (1478-1535). La mayoría de los intentos de establecer comunidades socialistas de acuerdo con este ideario fracasaron en Europa. Algunos de sus defensores viajaron a Estados Unidos y crearon “sociedades utópicas” en Texas, Indiana, Nueva Jersey y otros estados federados, aunque la mayoría de estos experimentos también tuvieron una vida corta.

Karl Marx (1818-1883), desarrolló un sistema de pensamiento mucho más sofisticado que incorporaba elementos de filosofía, historia, economía, sociología y teoría política y se convirtió en el principal referente para el socialismo del s. XX, aunque sus ideas han sido interpretadas de formas diferentes por los pensadores de su época y las siguientes generaciones

Según los socialistas utópicos, y el propio Marx, el capitalismo alberga en su seno la semilla de su destrucción y tiene que ser reemplazado por la propiedad común gestionada por los trabajadores. Tampoco establecieron una clara distinción entre “socialismo” y “comunismo” y solían usarlos indiferentemente.

Por ir acabando, según su significado original, el socialismo es un sistema económico y político que aspira a abolir la empresa privada (el capitalismo), para reemplazarla por una forma de propiedad común de las fábricas, granjas, minas… y otras por propiedades productivas.

Bueno, seguimos otro día…

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John Locke

John Locke nació en Wrington, Somerset (Inglaterra) en 1632 y falleció en Oaks, Essex locke-john(Inglaterra) en 1704.

Fue uno de los máximos representantes del empirismo inglés (una teoría filosófica basada en que todas las ideas proceden de la experiencia, y de la experiencia procede todo nuestro conocimiento), que destacó especialmente por sus estudios de filosofía política. Estudió en la Universidad de Oxford, donde se doctoró en 1658.

Se especializó en medicina y tenía buenas relaciones con importantes científicos de la época como Isaac Newton. También fue diplomático, teólogo, economista, profesor de griego antiguo y retórica. Actualmente es más conocido por sus escritos filosóficos, en los que sentó las bases del pensamiento político liberal.

Empezó a desarrollar estas ideas cuando trabajó como médico y secretario del conde de Shaftesbury, líder del partido Whig (el partido que “empezó” a promover el liberalismo), que estaba en contra del absolutismo monárquico en Inglaterra. Luchó por la defensa del poder parlamentario fue perseguido y tuvo que refugiarse en Holanda, de donde regresó en 1688 después del triunfo de la “Gloriosa Revolución Inglesa”, que consistió en el derrocamiento de Jacobo II y se considera el principio de la democracia parlamentaria en Inglaterra.

El pensamiento de Locke y los “whigs”, ha ejercido una influencia decisiva sobre la constitución política del Reino Unido hasta la actualidad. Defendió la tolerancia religiosa hacia todas las sectas protestantes, incluso a las religiones no cristianas. Esta “tolerancia” tenía una pequeña trampa  porque excluía los católicos (que nunca se han llevado bien con los protestantes) y a los ateos.

En su obra más trascendente, Dos ensayos sobre el gobierno civil (1690), sentó los principios básicos del constitucionalismo liberal. En ella decía que todo hombre nace con unos derechos naturales que el Estado tiene que proteger: la vida, la libertad y la propiedad.

Locke apoyó la idea de que el Estado nace de un «contrato social», que era revocable y sólo podía conducir a un gobierno limitado, en contra de la idea tradicional del origen divino del poder.

Locke defendió la separación de poderes como forma de equilibrarlos entre sí e impedir que ninguno degenerara hacia el despotismo, aunque le daba un poco más de “poder” al legislativo. De este tipo de ideas evolucionó el liberalismo anglosajón y, por extensión, el del resto del mundo.

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¿Qué es el liberalismo?

En principio, actualmente liberalismo significa democracia. De todas formas, vamos a comentar un poco la evolución del término.

Su definición más antigua y general, hace referencia a un sistema de gobierno que garantiza la libertad y viene de finales del s. XVII y principios del s. XVIII. Cuando apareció, suponía un desafío directo a la monarquía porque defendía que el poder del Estado debía limitarse y la Ley debía garantizar ciertas libertades. La base del liberalismo era una oposición al poder tiránico del Estado y claro, eso no gustaba mucho a las coronas de la época.

Para los primeros defensores del liberalismo, como John Locke , el liberalismo no implicaba una democracia con sufragio universal. Más bien pensaban en algo más elitista. Su idea era que sólo un pequeño sector del pueblo, formado básicamente por hombres blancos, ricos y cultos, era lo suficientemente bueno como para gobernar y asegurar los derechos civiles y las libertades. También pensaban que el voto debía estar restringido a hombres con una determinada renta.

Además, para muchos de ellos, el concepto de liberalismo incluía tanto la política como la economía. En la parte política destacaba la idea del gobierno con el consentimiento de los gobernados. La parte económica proponía que el Estado debía limitar al mínimo su papel en la economía, dejando la mayor parte de las actividades económicas en manos privadas.

Al principio, el liberalismo económico defendía la “economía de la libre empresa” e intentaba desmontar la gran estructura de impuestos, monopolios estatales y demás, que eran frecuentes (y exageradamente abusivos) en los gobiernos monárquicos y apoyaba el mercado libre de bienes y servicios.

Las ideas liberales, en los siglos XIX y XX, fueron evolucionando hacia el concepto de que un “orden político liberal” requería que la sociedad participase democráticamente. El sufragio universal se empezó a implantar después de la Primera Guerra Mundial, cuando las mujeres lograron el derecho al voto en Reino Unido (1918), Alemania (1919), Estados Unidos (1920) y España (1931), aunque en alguno de estos países, lo de votar duró pocos años.

Desde la Segunda Guerra Mundial, estas ideas han seguido evolucionando. Mientras los primeros liberales defendían la mínima intervención de los Estados en la economía, actualmente, en lugar de defender un sistema económico completamente libre, aceptan la conveniencia de mercados parcialmente libres y reconocen que los Estados deben recaudar impuestos, regular la banca y los mercados de valores, promover el crecimiento económico y proporcionar servicios de bienestar social a la población, como educación, prestaciones por desempleo y pensiones.

Aunque defienden que el sector público y la intervención estatal se mantengan dentro de unos estrictos límites, aceptan un grado de intervención mucho más alto que los liberales clásicos.

La mezcla de liberalismo económico y liberalismo político, ha derivado en varias corrientes de liberalismo. Por ejemplo, el liberalismo en Estados Unidos tiene un significado más restringido que lo que acabamos de contar y es una variante de la tradición liberal que algunos llaman “liberalismo del bien social” y se refiere a la intervención del gobierno en la economía y la sociedad, con el propósito de promover el crecimiento económico, el bienestar de la comunidad y la justicia social. Este tipo de liberalismo es el que se dio en Estados Unidos durante la presidencia de Roosevelt (por situarnos un poco en el tiempo) y sus defensores empezaron a llamarse “liberales”.

Frente a estos “liberales” (Partido Demócrata) están los “conservadores” (Partido Republicano) que surgen de la tradición liberal clásica de la mínima intervención del Estado en la economía. Hoy por hoy, las diferencias entre unos y otros en Estados Unidos no son tan grandes como en los años 30 del siglo XX. Si lo miramos con la perspectiva de “izquierda y derecha” que hay aquí, el Partido Demócrata es de derechas, y el Partido Republicano, lo es más.

En muchos países, el “liberalismo” tiene dos significados parecidos a los de Estados Unidos. En gran parte del mundo, el primer significado es el tradicional, o sea, que apoya la libertad política y económica frente al autoritarismo. En los países en los que la democracia está naciendo, suele entenderse en su significado originario, es decir, como un sistema de gobierno que garantiza los derechos fundamentales y las libertades básicas.

Muchos partidos que se califican de “liberales” en Europa, y otros lugares, combinan un fuerte apoyo al libre mercado con actitudes que limitan la intervención estatal para mejorar las condiciones generales de vida. Dicen que son partidos “de centro”, entre los (derecha) y los socialdemócratas (izquierda).

El “conservadurismo”, que es una evolución del liberalismo, también tiene diferentes significados según el contexto. Su significado más literal sería el de resistencia a cualquier tipo de cambio, a menos que sea absolutamente necesario. Entonces, el término “conservador”, se puede aplicar literalmente a una persona que desea que las cosas se conserven tal y como están, independientemente de que el sistema de gobierno sea una monarquía, una dictadura comunista o una democracia.

Actualmente, los dirigentes conservadores no ponen en cuestión los principios, las instituciones y los procedimientos democráticos. Entre este grupo de conservadores, y para hacernos una idea de quiénes son y cuáles son sus políticas, podríamos incluir a Ronald Reagan, George Bush (padre e hijo), Margaret Thatcher, John Major, David Cameron, Angela Merkel, Nicolás Sarkozy, José María Aznar o Mariano Rajoy.

Por regla general, todos ellos han dado prioridad máxima al libre mercado pero los europeos tienden más a apoyar un Estado intervencionista que los estadounidenses. La idea de que “el gobierno que gobierna menos es el que gobierna mejor” encaja fundamentalmente con el conservadurismo estadounidense; en cambio, los europeos valoran mucho un estado fuerte.

Para ir acabando, aunque muchos conservadores suscriban los principios liberales de la organización de la vida política y económica, liberalismo y conservadurismo no son en absoluto conceptos intercambiables.

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Mary Wollstonecraft

Mary Wollstonecraft, nació el 27 de Abril de 1759 en Spitalfields (Inglaterra) y falleció el 10 de Septiembre de 1797 en Londres (Inglaterra).

Desde muy niñwollstonecraft_1a manifestó interés por la literatura, y dio a conocer su preocupación por la libertad y los derechos de la mujer.

Fue una reconocida escritora y filósofa, y es recordada como una de las principales exponentes de la literatura inglesa del siglo XVIII.

Se ganó el reconocimiento mundial de la comunidad feminista por ser una mujer con profesión en una época donde era poco común. Defendió la posición de la mujer en la sociedad a través de su obra, destacando Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792). Esta obra, más adelante, se convirtió en uno de los textos fundamentales del movimiento feminista internacional porque que fue escrito en una época en la que las mujeres eran profundamente discriminada, y no era común que una mujer asumiese esta actitud “rebelde”.

Fue institutriz por un tiempo. Al terminar la Revolución Francesa, decidió escribir sobre su mayor interés: el derecho social y jurídico de la mujer.

Wollstonecraft planteaba que los hombres no eran superiores a las mujeres solo por naturaleza, lo cual era la lógica del momento. Para ella, no era una cuestión de origen biológico sí no social, pues la educación de los hombres siempre fue privilegiada con respecto a la de la mujer para aquel entonces y proponía que se mejorara la educación de las mujeres.

Fue precursora del movimiento feminista en una época donde era inusual que las mujeres se plantaran frente a la dominación y la falta de libertades. También fue pionera en escribir que los derechos de las mujeres deberían ser iguales a los de los hombres.

Se casó en 1797 con William Godwin, un prestigioso político inglés que también fue escritor y precursor del anarquismo. Ese mismo año, nació su única hija (Mary Shelly, autora de Frankenstein). Durante el parto, Wollstoncraft, sufrió una infección y murió a causa de una sepsis pocas semanas después.

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¿Qué es el feminismo? (I)

Feminismo

Del francés féminisme, y este del latín femĭna ‘mujer’ e -isme ‘-ismo’.

1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo.

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Esta definición se puede aplicar tanto a los movimientos sociales como a los sistemas que rechazan la idea de que los hombres deben tener privilegios sobre las mujeres. Estos movimientos son conocidos como feminismos de primera y segunda oleada, pero eso lo explicaremos más adelante.

Que las mujeres estudien, trabajen fuera de casa, voten y puedan ser votadas en elecciones, decidan sobre su cuerpo y cosas así, son algunos ejemplos de derechos y libertades que hoy entendemos como lógicos y normales, pero no siempre ha sido así. Estas cosas que damos por hechas, han sido el resultado de la lucha de grupos de mujeres organizadas en torno a las ideas del feminismo.

El término “feminismo” apareció por primera vez en el siglo XVIII como sinónimo de la emancipación de las mujeres.

¿De dónde viene?

Siempre ha habido mujeres que han luchado por la igualdad entre hombres y mujeres pero, por poner una fecha de inicio al feminismo, como ideología, podemos hacerlo en el s. XVIII durante la Ilustración. En esta época, se empezaron a reivindicar la libertad y la igualdad entre ciudadanos y culmina con la Revolución Francesa. La cosa está en que las mujeres quedaban fuera de esta reivindicación porque no estaban consideradas ciudadanas.

Las mujeres de entonces, pusieron en evidencia esa supuesta igualdad demostrando que, una cosa era la teoría y otra la práctica, y reivindicaron la igualdad entre hombres y mujeres.

Entre ese grupo de mujeres que reivindicaban la igualdad de derechos, destacaban Olympe de Gouge y Mary Wollstonecraft.

De Gouge, publicó el libro Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadanía en 1791. En ese libro denunciaba que los términos “hombre” y “ciudadano” se usaban mal para referirse a todas las personas porque, en realidad, excluían a las mujeres. Por su parte, Wollstonecraft criticaba a los filósofos ilustrados, especialmente a Rousseau, por hablar de la mujer como un ser artificial, débil e inferior.

Wollstonecraft, que había sido institutriz (una niñera-maestra de la época), señalaba que el razonamiento de Rousseau fallaba porque decía que los hábitos y costumbres de las mujeres (fregar, cuidar de la casa y de los hijos, etc.), eran algo natural. Wollstonecraft decía que era cosa de la socialización. Esto es: la mujer limpiando en casa y el hombre trabajando fuera de ella. La mujer “cotilleando” con las vecinas y el hombre en el bar.

Según Rousseau, una de las responsabilidades de las mujeres era transmitir los valores de la virtud y la ciudadanía a los niños pero, Wollstonecraft se preguntaba cómo podían hacerlo si las mujeres no estaban educadas para ser ciudadanas. Algo así como: ¿cómo pueden enseñar mecánica si no se les enseña qué es una bujía?

Además, Wollstonecraft planteaba un discurso que definía a hombres y mujeres como iguales, y donde defendía la independencia, autonomía e individualidad de las mujeres en todos los sentidos.

¿Mujeres y hombres y viceversa?

Feminismo, como tal, sólo hay uno; aunque, como todas las ideologías, tiene diversas corrientes. Las diferencias entre las corrientes feministas viene de una cuestión clave: Las diferencias entre hombres y mujeres ¿son naturales (biológicas y genéticas) o sociales (educativas, familiares…)?

Algunas teorías que justifican la discriminación de la photo_2017-04-10_20-28-17mujer con explicaciones de tipo biológico, se basan en una supuesta división por sexos del trabajo. Como hemos dicho antes, la mujer en casa y el hombre en el trabajo. Esto legitima la exclusión de la mujer del ámbito público, más concretamente del Estado y la política, y en buena medida también del mercado laboral.

Aunque la ciencia y la tecnología contradicen la idea de que el ser humano no puede alterar su naturaleza genética, la mentalidad de que las funciones de las mujeres y los hombres están biológicamente determinadas, aún está muy presente en nuestra sociedad.

Por otro lado, si las diferencias entre hombres y mujeres son producto de una construcción social, como decía Wollstonecraft, significaría que pueden modificarse mediante una educación y una socialización igualitaria.

La mayor parte de los movimientos feministas (que veremos en próximos posts) que se desarrollan dentro de las denominadas primera y segunda oleadas feministas comparten esta visión.

Otros movimientos consideran que el problema no es que hombres y mujeres sean socializados de forma diferente, sino que los hombres minusvaloran lo que aportan las mujeres a la sociedad. Estos movimientos aspiran a que la diferencia entre mujeres y hombres sea reconocida y valorada: los hombres y las mujeres son diferentes y hacen cosas diferentes, pero lo que hacen las mujeres vale tanto como lo que hacen los hombres.

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